Demonizar el movimiento de los Indignats-15-M.José Lozano.DeMogoda.cat
José Lozano
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Diumenge 26 de juny de 2011,

Demonizar el movimiento de los Indignats-15-M

RepublicaACM III REPÚBLICA
SPM.- 22-6-2011

El PP, CiU, el P$-E, la derecha mediática, el grupo Prisa, y todos sus plumíferos y tertulianos a sueldo han desatado una jauría para demonizar el movimiento de los Indignats-15-M. Esto era de esperar de una casta política profesional que medra sin tapujos de todo tipo de privilegios dentro del sistema.
Pero desde nuestro punto de vista lo grave esta instalado en esa izquierda miope y reaccionaria socialmente. Es la incomprensión de esa izquierda acostumbrada a hacer la política solo para y desde las instituciones del sistema. Porque, visto lo visto, todavía hay gente de esa izquierda institucional que no entienden la dimensión y profundidad del movimiento nacido en los Indignats/15-M, que va a por la base misma del poder de la oligarquía.  En eso destacan aquellos personajes mono sabios que no comprenden o no quieren comprender que el movimiento de los Indignats/15-M está tratando de construir una nueva forma de entender y hacer política, está proponiendo un mundo nuevo. Esta nueva manera comporta una ética transformadora de los malos hábitos de la política institucional, pretendiendo construir una auténtica democracia participativa.
Un ejemplo patético de estas viejas y mezquinas prácticas es la actividad de un sector de IU que reconoce como su preocupación fundamental la de formar un “nuevo” partido político dentro de la coalición, llamando a su integración. Es que no han entendido nada. Sobretodo después un magro resultado electoral y mientras se producen las mayores movilizaciones de masa de la reciente historia de España. Desde sus inicios, el amplio y multifacético movimiento nacido el 15-M, ha tenido el mérito de identificar a los culpables de la crisis; banqueros y políticos. Para entendernos mejor, el capital y la institucionalidad que le sirve, les hace no percibir con exactitud los alcances y las posibilidades de un fenómeno social como el de Indignats/15-M.
No habrá integración, pero si ello ocurriera, el movimiento se desnaturalizaría y llegaría a ser instrumentalizado por sectores dentro del movimiento que solo aspiran a tibias reformas dentro del sistema. Este es un peligro real cuando no hay claridad de objetivos estratégicos consecuentemente  revolucionarios. Es el caso de Túnez y Egipto, donde las revueltas populares han sido acalladas, de momento, por una contrarrevolución digitada desde Estados Unidos. Tampoco debemos ser ingenuos. Lo cierto que dada sus características y su forma abiertamente asamblearia en los Indignats/15-M operan todo tipo de sujetos, incluyendo por supuesto la policía. Como por ejemplo la policía catalana (mossos) infiltrada en las asambleas y en la propia concentración frente al Parlament de Catalunya en Barcelona. Situaciones que nos deben mantener alerta. 
Para entender que pasa en el Estado español en estos días, más vale remitirse a aquellos análisis lúcidos que han caracterizado a estos tiempos como un fin de ciclo y que reclaman una revolución social ciudadana. A nuestro entender se ha abierto un periodo histórico de grandes revueltas populares. Estas movilizaciones  se enfrentan a un poder político que ha secuestrado la democracia en beneficio de los “mercados” y que ha impuesto con la complicidad de gobiernos reaccionarios la “salida neoliberal” de su propia crisis.
Estamos todavía en la primera etapa de un proceso que puede llegar a ser revolucionario. Por el momento lo que vivimos, es solo una respuesta “espontánea" de la sociedad civil ante la desidia o la incapacidad demostrada por sindicatos y partidos políticos. Hablemos claro. Aquí no hay ningún fundamentalismo ultra. Cuando afirmamos que se podría desatar un proceso revolucionario nos referimos al comienzo de una revolución social ciudadana, seguramente pacifica,  que tendrá como actores a los movimientos sociales. Su horizonte programático es muy simple; regeneración democrática desde la base.
La crisis está demostrando que los países centrales del capitalismo tiene sus  “paganos” y también su eslabón más débil. Son los denominados despectivamente con el acrónimo PIGS;  Portugal, Irlanda, Grecia y España. Aquí en España la crisis económica coincide con el abierto cuestionamiento a una  casta política, salpicada por cientos de casos de soborno y corrupción. Son políticos corruptos que rápidamente han bajado la cerviz ante la “dictadura de los mercados”. La casta política española se ha repartido el poder con un bipartidismo, que ha funcionado sin problemas en las etapas de crecimiento económico, -la construcción-, gigante con los pies de barro.
Por esa deriva económica de la crisis, Europa ha colocado a la socialdemocracia y su llamada “tercera vía“ ante un desastre político-ideológico anunciado. Han perdido el poder en muchos países o está en camino de hacerlo; Gordon en Inglaterra, Sócrates en Portugal, Papandreu en Grecia y Zapatero en España. Esta claro que en el marco de la globalización financiera no es posible el “capitalismo de rostro humano”  y por lo tanto es prácticamente imposible mantener el estado de bienestar sin cambiar el sistema. Una salida con las soluciones de la vieja socialdemocracia es un anacronismo. No es posible. No entenderlo puede llevar a graves errores.
Para decirlo claramente,  los que desde IU quieren levantar ahora las políticas socialdemócratas clásicas (ante la renuncia del P$-E a estas políticas) terminarían aplicando las recetas de Zapatero. También es parte del pasado la política de  “muleta del PSOE” que mantienen determinados sectores de Izquierda Unida y que siempre están prestos a construir alianzas puramente electoralistas. Con mucha razón el historiador Erick Hobsbawm habla de los 30 años de oro del capitalismo de Estado que termino allá por la década de los 80 con la implementación del modelo neoliberal. La crisis desatada el 2008 es “el comienzo del fin” de la era neoliberal que ha durando también aproximadamente 30 años. Lo que vivimos ahora es el momento de una larga transición a otro modelo de desarrollo que no acaba de despuntar y que está sometido a intensas luchas  en todos los planos, incluyendo el geopolítico.
En España la crisis ha golpeado directamente a los/as pensionistas y jubilados/as, los hipotecados/as, los trabajadores/as y sobre todo a una juventud altamente capacitada, pero con un paro del 43%. Esta juventud domina sin dificultades las nuevas tecnologías de la comunicación esgrimiéndolas para sostener una movilización permanente que sorprende reiteradamente a los políticos profesionales. El drama que vive cierta intelectualidad de izquierda es que pertenece a la “generación Gutenberg “. Se trata de gente muy cualificada, con títulos y doctorados, pero formada en los libros de papel.
Está generación de viejos militantes es víctima de la brecha digital. Mucho de ellos son verdaderos analfabetos en el uso y manejo de las nuevas tecnologías de la comunicación. Y por tanto les ha costado comprender a tiempo  la tremenda capacidad movilizadora de Internet a través de las redes sociales. Otro cuento es el papel de los sindicatos mayoritarios. Lo que vimos hace unos días por televisión resulta escandaloso pero clarificador. Mientras frente al Ministerio del trabajo y en la sede de la patronal /CEOE) un grupo de jóvenes del movimiento 15-M se manifestaban contra la reforma laboral a unos metros sentaban sus posaderas en una misma mesa Rosell, presidente de los empresarios y Toxo, secretario general de CC.OO. Para mayor INRI tenían un sacerdote al lado.
Los personajes, de marras, escenificaban de esa manera su acuerdo en las cuestiones fundamentales de una reforma laboral que traerá más recortes a los derechos de los trabajadores/as. Más allá de las declaraciones convencionales que hacen de cuando en cuando, las imposturas de los dirigentes máximos de CC.OO y UGT ya no convencen a nadie. Todavía los trabajadores esperan un llamado a la Huelga General para movilizarse contra los recortes. Sus cúpulas no han estado a la altura de la circunstancias. En los hechos, estas se han sumado mansamente a la política neoliberal de Zapatero renunciando de paso a la lucha contra la Reforma Laboral, el Pensionazo, la Ley de Convenios, los recortes en la Sanidad Pública y Educación, etc., favoreciendo abiertamente al capital empresarial. Al parecer otros hombres y mujeres con verdadero sentido de clase tendrán que reemplazarlos, o el movimiento de los movimientos tendrá que convocar directamente a una clase obrera traicionada por los dirigentes reaccionarios de la partitocracia.
A decir verdad, aquellos que intuían que algo se movía al margen de la política institucional, han sido sobrepasados por una movilización de masas que no fueron capaces de prever. Y para completar el cuadro ha habido un sector de la izquierda confundido, que ha reaccionado defensivamente ante el movimiento de los Indignats/15-M. Menos mal que a estas alturas ya han quedado fuera de juego aquellas interpretaciones que veían en la convocatoria de los Indignats/15-M a sectores manejados por la ultraderecha. Los hechos los han desmentido. Para declarar oficialmente muerta esa teoría recordemos este dato : El día de la reflexión electoral, militantes armados de porras de Democracia Nacional (fascistas) quisieron reventar la acampada de Sol, pero se vieron superados por una multitudinaria barrera de jóvenes indignados que les impidieron el paso, rechazando pacíficamente la provocación fascista.
Otra versión pretende restar valor a los Indignats/15-M. Afirman que se trata de un movimiento de “diseño” organizado por sectores ultra-neoliberales que pretenden una “revolución naranja” como la de los países de Europa del Este. Esto es confundir la gordura con la hinchazón. ¿Para que una revolución naranja? En España la banca tiene todo el poder y los ultra-neoliberales (CiU), gobernarán con el PP en la próxima legislatura. Por lo tanto… ¿de que sirve la “revolución naranja” para los intereses de la clase trabajadora?
Mírese por donde se mire, el movimiento de los Indignats/15-M es un desafío y una exigencia para una izquierda que necesita un revulsivo de clase. Sí realmente queremos transformar la sociedad, la tarea de hoy es la revolución social ciudadana. Claro que para hacer la revolución se necesitan en primer lugar los revolucionarios. El pueblo español con la clase trabajadora al frente, plantó cara al fascismo, hoy estará de nuevo al cabo de 72 años a la altura de su noble y digna historia.

 

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