Dimarts 12 de juliol de 2011,
Para este Consistorio de estilo burgués
ACM III REPÚBLICA
SPM.- 7-7-2011
La razón de estado (del estado capitalista se entiende) hay que erradicarla, para instaurar el estado de la razón. No solo se impone una nueva forma de maquillar el gasto con el cambio de Gobierno Municipal, sino bajar a lo concreto y necesario dadas las circunstancias por las que atraviesa la clase trabajadora. Los mercenarios de la política, siguen sacando (con más tiento) del bolsillo de los trabajadores/as ingentes cantidades de dinero para gozar de las prerrogativas y prebendas que “su sistema” les ofrece.
Luego de haber desertado del mundo laboral, (nada seguro según sus propias medidas políticas y económicas), y con unos pocos años cotizados a partir de esos sueldazos, se retirarán, y a seguir chupando del bote. Para este Consistorio de estilo burgués no existen sueldos asimilados al común de la ciudadanía que trabaja, ni les importa la situación económica grave por la que atraviesan cientos de miles de personas en este país, ellos aseguran sus carteras sacándole el jugo al pueblo trabajador.
Estas anomalías económicas a todas luces punibles, son congénitas con el sistema y asumidas por la clase política que lo sostiene, dan de sí eso y mucho más; la carencia de ética y moral entre la clase política es un hecho, aunque intenten maquillarla con palabrería hueca –ellos la llaman democracia o sistema democrático-, Kafka lo definió muy bien al decir: “Las preocupaciones por cuyo peso los privilegiados se excusan ante lo oprimidos, son precisamente las preocupaciones para conservar sus privilegios”.
Lo que ocurre es que a estas alturas y cuando se ha demostrado con creces la falta de un poso ideológico consecuente con un estado social de mercado o de justicia social -término que también se atreven cínicamente a esgrimir últimamente-, encuentran lógicas las onerosas cantidades de dinero que se autoasignan, cantidades que cuadriplican la paga media de un trabajador/a mensualmente, si trabaja, claro.
La suma escandalosa que se baraja, -aproximadamente más de 2.500,000 millones de euros anuales-, es solo para “engrasar” la maquinaria política con sus respectivos asesores y técnicos. Además, lo que se debería entender como una obligación añadida al cargo: como asistir a los Plenos, a Junta de portavoces, a Juntas de gobierno, etc., esta casta de políticos oportunistas lo entienden como un plus añadido de productividad que hay que cobrar, o sea, como el “trabajo” en una empresa, (ahí no hay principios ideológicos ni de conciencia, evidentemente), teoría que la derecha política y económica (PP/CiU/CEOE) ya están apuntando con la idea de la concentración de ayuntamientos y la elección de burócratas y técnicos para dirigirlos.
Con el 60% de los sueldos que se autoimponen y que detraen de nuestros insoportables impuestos (IBI; IAE, impuesto que pagan las empresas, proveniente de la plusvalía que generan los trabajadores/as; basuras, agua, circulación, permisos, etc., etc.) tendríamos un monto económico anual suficiente para subvencionar la sesta hora de las escuelas públicas del pueblo, rehabilitar lo que falta y ponerle ascensores a todos los bloques de “Comillas” en una legislatura (cuatro años), por ejemplo.
“Para distraer la perdiz” por tanto desafuero, se plantea la clase política un ridículo y deprimente rifirrafe ocasionado con la retirada de las ZONAS AZULES, elemento extraño para los presupuestos político-ideológico de todos ellos. La propuesta señalada hace 12 años a los Consistorios gobernantes, debía ir acompañada de unas medidas transversales.
Ahí estaban implicados Medio Ambiente, Urbanismo, Transporte Público, Salud Pública, Trabajo, entre otros. Ahora, y de manera populista, se ha prostituido la oferta inicial a cambio de puestos en el pesebre, “parcheando” lo que pudo ser un bien general para la población. Estas son otras de las consecuencias de la capacidad intelectual y político-social de estos gestores de la cosa pública, que ni siquiera se ganan el SMI.
No hay solución posible para este modelo de sociedad, la hemos de cambiar de arriba abajo, otra cosa no sirve. Es tanta la corrupción moral y ética que se pasea por los despachos de las administraciones públicas, que dan ganas de vomitar.
El movimiento popular de los Indignats/15-M, es hoy la herramienta que bien utilizada por todos y todas, puede cortar de raíz esta maraña capitalista que nos ahoga.
¡¡A POR LA III REPÚBLICA!! |