Divendres 04 de març de 2011,
Sobre el tema de la mujer
ACM III REPÚBLICA
SPM.- 3-3-2011
La hipocresía e inmoralidad del sistema sobre el tema de la mujer es escandaloso. Un año más siguen reclamando derechos y justicia social para ellas, cuando son ellos mismos (el sistema) los que los transgreden constantemente.
Desde el último año “celebrado”, han suspendido el premio a la natalidad, el cheque bebé que recibían las mujeres cuando hacían el favor de parir una criatura. Cosa que según las autoridades, debía suceder en 2,4 ocasiones a lo largo de su vida para garantizar el relevo generacional, o mejor dicho, la reproducción de la fuerza de trabajo.
Luego se llevaron la ayuda a la dependencia (más reclamación de intenciones que realidad). Y las mujeres tuvieron que apretarse un poco más el cinturón y estirar la jornada laboral. Unas van dejando el trabajo asalariado para cuidar de su gente (adiós a la precaria independencia económica), otras contratan por horas ayuda a domicilio (inmigrantes mal pagados) y algunas consiguen mantener el equilibrio madrugando un poco más y acelerando todo el día. Pero todas ellas, explotadas como trabajadoras y como mujeres, pagan la factura de la crisis capitalista por partida doble.
Después redujeron por decreto los salarios de los empleados públicos, o más bien de las empleadas, ya que la Administración es un sector feminizado. Bajos salarios (factor que inhibe más a los hombres que a la mujer por aquello del sueldo principal- masculino y complementario femenino), y horarios favorables a la carga familiar (factor que atrae más a las mujeres que a los hombres, por los roles que impone la familia patriarcal).
Más tarde cayó la bomba de la reforma laboral, especialmente mortífera para las mujeres, que sufren la mayor precariedad, temporalidad, contratación a tiempo parcial, tasa de paro, salarios más bajos, discriminación vertical…
Y ahora vienen a por las pensiones y la edad de jubilación, que es una afrenta a la clase trabajadora, “casus belli”, como para plantarse cuando menos, con una huelga general. Analizar las consecuencias del “pensionazo” sobre las mujeres es un ejercicio necesario para contemplar la realidad en todas sus dimensiones, una de las cuales es la perspectiva de género, aunque sea una dimensión incómoda, por transversal, en un paradigma piramidal. Y enseguida se pone de manifiesto que la política del gobierno socialdemócrata del P$-E más feminista desde la Segunda República, -según el propio gobierno-, está supeditada a las directrices de la banca y el gran capital, enemigos de la justicia social y la igualdad.
La ofensiva patriarcal auspiciada por la crisis capitalista incrementa las diferencias existentes en las condiciones de vida de hombres y mujeres. La máxima capitalista del mayor beneficio al menor coste social, castiga más a quienes ocupan la posición más vulnerable en las relaciones de producción, lo que a su vez legitima el sistema de dominación patriarcal, ya que las mujeres ocupan un lugar subalterno como trabajadoras y secundario como mujeres.
La diferencia salarial entre mujeres y hombres, superior al 30% en las últimas décadas, determina una jubilación más precaria para las mujeres. Y la reforma de las pensiones que eleva de 15 a 25 años el cálculo de la pensión, así la media sale más bajas para todos. Para las mujeres peor porque su permanencia en el mercado laboral es discontinua, por una precariedad femenina en relación directamente proporcional a las necesidades familiares de cuidado de las personas enfermas o dependientes.
Pocas mujeres lograrán sumar 38 años y medio de cotización para cobrar la pensión completa. Los despidos encubiertos por embarazo se disparan, y la Comisión del Pacto de Toledo plantea establecer cotizaciones por cuidado de hijos e hijas o familiares dependientes para que las “amas de casa” tengan derecho a una jubilación propia (el toque feminista). Pero debemos saber que siempre será mucho más baja que la del empleo asalariado, lo que en un contexto general de precarización y competencia por el puesto de trabajo, incentiva la dedicación femenina a las tareas familiares. Se potencia así la división sexual del trabajo y la dependencia económica de las mujeres, se oscurece el aporte femenino a la construcción de la sociedad, se favorece la promoción de lo masculino como superior a lo femenino, y a la postre, se fomenta la violencia patriarcal.
El capitalismo, que es un modo de producción autodestructivo, está en crisis. Y su magnitud pone de manifiesto que la bandera del feminismo solo fue un acicate de la Europa rica para tiempos de abundancia, un producto festivo muy perecedero. La mujer necesita unos servicios públicos integrales, y por el contrario se van privatizando y extinguiendo. La mujer necesita independencia económica, igualdad salarial, regulación laboral y estabilidad en el empleo, un estado que asegure las necesidades básicas de todas las personas y reestructure los tiempos de trabajo y desarrollo personal y familiar.
Y sobre todo, la mujer necesita extirpar urgentemente los roles sexistas y el prototipo de familia patriarcal, que es la cárcel-escuela que las mujeres aprenden a aceptar y reproducir la sumisión de género en las relaciones de poder. Sin embargo sólo la República en un estado socialista (no socialdemócrata) podrá garantizarlo, es su vocación, existe para ello.
El socialismo es la aspiración, la esperanza y la ideología de la clase trabajadora, el único camino que puede conducir a la emancipación femenina. Y por todo ello, las mujeres tienen intereses objetivos, tanto o más que los demás, para lanzarlos a la defensa de sus derechos como personas. La caricatura anual del día de la Dona, es una forma rastrera más de distraer y conformar.
Mujer, para luchar por tus derechos y libertades, cada día es bueno, plántales cara, movilízate y lucha por la igualdad y la justicia social de tu género.
¡¡A POR LA III REPÚBLICA!! |