Simpatizo con Plataforma
Buenos días:
El sábado estuve en la inauguración del nuevo local de Plataforma. Al principio me sentí un poco tensa, saben? He llevado durante años en mis interioridades, una especie de pared supurando hostilidad hacia cualquier formación política, y diría también, hacia cualquier entidad que exija un mínimo de compromiso. Ha sido una lucha interna terrible y enganchosa, llena de dudas crónicas que me llenaba de granos la conciencia. Porque ella, mi conciencia, obcecada y cabezona encapsuló la idea de reivindicar en solitario (consecuencia del desencanto), y no pudiendo abandonar esta especie de movida innata que le viene de herencia (ya saben, padre rojo, muy rojo, casi morado a veces, diría yo), salta de un sitio a otro cual abejita salta de flor en flor.
Pues bien, resulta que simpatizo con Plataforma. A raíz de unos problemillas me fui acercando a ellas y ellos, y después de decirle todo lo que pensaba anteriormente; que me caían como el culo por sus formas, no por su ideología, y otras preciosidades que no vienen al caso, me fui adentrando cada vez más sin perder mi inflexible postura de ir por suelta.
Observando que a pesar de ponerlas/os lindas y lindos, aceptaban mi colaboración, escuchaban mis propuestas, lanzaban actividades que me inquietan, no me comentaban nada de incorporarme a sus filas, y sobre todo ser consecuente con la idea de que hay que archivar el pasado, trabajar con el presente para fortalecer un futuro, pues eso, creo, que empezó a reblandecer mis hostilidades.
Otro hecho que puso a temblar mi esquema antiasociacionismo fue ver a Iniciativa, en la inauguración, compartiendo con Plataforma, el partido con el que ha tenido la historia más áspera y acida, su progreso. Me pareció una intención de acercamiento que desde luego lo valoro positivamente. Algo ha cambiado, o está cambiando, quiero pensar que es para bien.
En fin, que ya tenia yo mi pared medio derrumbada hablando con la buena gente que conozco sin tener en cuenta sus tendencias, cuando de repente la ultima reflexión que tuve con un filósofo al que respeto mucho aunque tengamos diferencias, acabó por aplastar mis últimos ladrillos.
Y heme aquí, más tranquila y convencida de que la decisión que tomé será una nueva experiencia en el trabajo reivindicativo que compartiré con Plataforma.
No hay más. He reconocido que dar oportunidad de cambiar y experimentar nuevos caminos es signo de madurez, así que, yo me la he dado y ya no me pesa nada.
He de aclarar que las personas con quien he hablado para reafirmar mi decisión no me han presionado en ningún momento, todas han tenido una postura objetiva y reflexiva sobre la participación social más comprometida. Así lo he visto.
Pepa Muñoz |